<<Volver

Christian Maury desmitifica en Making Off algunos aspectos de una industria floreciente de mala reputación, donde las relaciones personales y laborales son las mismas que se pueden dar en cualquier otro tipo de relación empresarial.

Detrás de los distintos actores de esta industria del espectáculo con unas pautas tan codificadas, lo que verdaderamente le interesa a este fotógrafo de mirada clásica son los aspectos más cotidianos de la condición humana en una situación rodeada de tabúes sociales: alguien tendrá que producir lo que se mira, y por tanto se demanda, pero se ignora. O se hace ver que se ignora, pues su producción es legal y se realiza a plena luz del día y regulado por las mismas leyes que rigen el resto de las actividades comerciales.

Además, situándose en un ámbito tan objeto de críticas moralistas, Maury muestra que el verdadero límite lo impone a menudo el miedo a mirar, hacia donde sea. En este caso, a un lugar inocuo, sobretodo teniendo en cuenta que no imperan leyes diferentes en absoluto, de las que hay en cualquier otro ámbito de las sociedades desarrolladas.

Los rodajes se realizan en lugares habituales y “normales”. Hoteles donde pasan el fin de semana familias corrientes o por ejemplo, en parajes naturales, alabados por cabezas bien pensantes. Si nos quitamos la venda de los ojos, lo que tenemos delante de los mismos es una forma inocente; lo que vemos es lo que hay. Una industria de formas inocentes para los que han perdido la inocencia y no pudiendo recuperarla, pagan para que se la sirvan prefabricada según un esquema productivo no especialmente distinto a cualquier otro.

© Joaquim Ruiz Millet.

Arriba Arriba