Christian Maury no fotografía paisajes a través de ventanas, sino las propias ventanas y lo que dejan ver del exterior, desde de la cámara y, a la vez, el objeto fotografiado.
Maury lleva fotografiando ventanas, casi desde que empezó a dedicarse al fotoperiodismo, hace más de veinte años. Al principio, no lo hacia de manera premeditada, más bien era un tic inconsciente durante el tiempo de espera o descanso en habitaciones de hotel, antes de empezar un reportaje o durante los desplazamientos por países y ciudades a las que ha viajado para realizar sus reportajes fotográficos.
Con el tiempo se dió cuenta que tenían un común denominador más allá de la simple obviedad. No se trataba únicamente de un conjunto variado de fotografías de ventanas, sino más bien una especie de reportaje íntimo, que se había ido desarrollando paralelamente a los reportajes periodísticos que realizaba; porque el fotógrafo, en la intimidad de su habitación - propia o ajena -, durante las horas de soledad, cuando el sentido de las cosas, lejos de cualquier parte y en espacios ajenos e impersonales, se vuelve más enigmático, es cuando vuelca su mirada hacía su espacio interior. Se sacude el dominio de la realidad objetivable que ha de interpretar y se desplaza hacía el interior de su chambre noire; se sitúa en el umbral de la ventana, donde confluyen el mundo exterior con el interior, y en el que el valor de la comunicación – o incomunicación - se hace evidente en sus imágenes.
Salvador RODES